Mensaje escrito en respuesta a alguien harto de vivir una realidad falsa y vacía (2ª parte)

JL.retrato.retusch

Sabes? Retomando el asunto de los radicales cambios tranquilos, hay una pregunta que me hacen recurrentemente. Es algo así como : “qué suceso impactante te llevó a cambiar de vida?”.

Se que mucha gente espera oir cosas del estilo “la muerte de mi padre tras diez años sin hablarme con él”, o “el cáncer que me tuvo al borde de la muerte” o quizá “aquel accidente de coche durante cuya convalecencia de seis meses en el hospital me hizo reflexionar” … y siento defraudarles, pero lo mío fue paulatino, lento y evolutivo. Un largo proceso de fondo, en suma, más que un shock seguido de un salto mortal con triple tirabuzón.

No digo que muchas personas han disfrutado de claridad de visión y energía impulsora tras un evento traumático pero clarificador en sus vidas. Pero, no solo lo mío no fue así, sino que parece un poco triste estar esperando a que algo te rompa por dentro y/o por fuera para hacer lo que en cualquier caso has de hacer. Créeme, es mejor evolucionar paso a paso que esperar a que un rayo te parta para hacerlo.

El universo tiene mucha paciencia, y sabrá esperar a que des tus pasitos poco a poco en la buena dirección, sin que tenga que enviarte una desgracia para que te espabiles … pero, por si acaso, no le tientes.

Si, ya se que he escrito un libro que habla precisamente de cómo un fracaso grande te da la oportunidad de aprender y de rehacerte. Pero, al igual que los puentes que cruzas no son en sí el camino, los pequeños o grandes aprendizajes no son el cambio sino partes del mismo.

Hace unos seis años tomé conciencia de algunas cosas. Principalmente, de que lejos de ser un master del universo merecedor de todo lo que tenía, era más bien un ser afortunado que, a lo sumo, había sido suficientemente esforzado y espabiladillo de no echar toda esa suerte a perder. Yo mismo, con una cigüeña resfriada que me hubiera soltado por un accidental estornudo 3.000 kilómetros más al sur en su vuelo, sería con suerte un ser vivo desgraciado. Con suerte normal, un ser muerto antes de llegar a adulto.

Así que, una vez asumido que mis méritos eran poco más que fortuna y karma, me pareció bastante equilibrado y justo dedicar el resto de mi vida a que dichos dones beneficiaran a los menos afortunados. Una especie de equilibrio: 40 años pasándolo super bien, 40 años ofreciéndolo a los demás, y luego me puedo morir en paz.

En estos seis años desde esas reflexiones, que ahora resumo y caricaturizo un poco, pero que fueron más largas y profundas, he avanzado bastante en muchos aspectos, pero la esencia es la misma: darse a los demás es el camino de la justa felicidad.

Los accidentes, incluso los grandes, han sido empujones hacia la buena dirección y reconducciones hacia la misma, pero no aperturas al conocimiento.

Por eso es toy tan seguro al afirmar que uno puede cambiar, verdaderamente, y llegar a ser otra persona: la que se desea y se debe ser. Todo eso de que “yo, es que soy así y no puedo cambiar” me suena a excusas y a huida de la propia y ajena felicidad. Porque, como dice Chambao, en el cambio está la evolución. Y en la evolución está el camino de la felicidad.

Por eso también puedo afirmar que se puede vencer las ataduras y los miedos y hacer el cambio que en el fondo de nuestro corazón estamos deseando, que podemos ser nosotros mismos, que podemos (o al menos luchar y acercarnos a ello) vivir de forma coherente con nuestro yo interior y nuestros valores, que podemos conseguir que mande nuestro espíritu en lugar de nuestra viciada, temerosa, oscura y condicionada mente. Lo puedo afirmar porque yo lo estoy haciendo.

Por eso, también, se que no es fácil … en realidad es difícil. Y que no es rápido, sino muy lento.

Por eso, cuanto antes nos pongamos a ello, mejor. Ayer le decía a un amigo que subir una montaña de siete mil metros es, en el fondo, igual que subir las escaleras de tu casa: primero pones un pie delante y das un pasito, luego pones el otro y …

Mira dentro de ti, a través de las brumas de tus miedos, apegos, faltas de autoconfianza, o egoísmos y descubre quien eres y qué deseas de verdad ser.

Después, sueña. Pero sueña a lo grande, en color y con música de Henry Mancini. No te cortes las alas a ti mismo.

Después, decide, planifica y ejecuta.

Aunque te cueste años y sudores … pero se tu mismo, amigo mio. No tires tu vida, exprímela.

Namaste, ya sabes donde estoy cuando necesites un abrazo y una sonrisa 🙂

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3 Responses to “Mensaje escrito en respuesta a alguien harto de vivir una realidad falsa y vacía (2ª parte)”


  1. 1 Victor Lozano 10 octubre 2009 en 17:03

    Por este suceso y ese proceso pasamos todos, unos esperan, otros hacen. Excelente lectura!

  2. 2 Monica Prochazka 13 octubre 2009 en 22:37

    Hola, hace algunos años pinté un cuadro al que le puse por nombre “La mujer Toro”.

    Con pies de plomo y cabeza de toro, avanzando paso a paso sin titubear, sin distraerse mirando a los costados, sólo mirando su propio accionar…

    y avanzando…

    gracias! Monica

  3. 3 Arancha 5 marzo 2011 en 23:57

    Sí, el cambio es lento, muy lento y es necesario para ser capaces de asumirlo pero ¿qué hacer cuando a pesar de ir avanzando y asumiendo ese cambio durante años no consigues averiguar qué es REALMENTE lo que quieres? Sólo intuyes… pero no puedes ni sacrificar ni arrastrar contigo a todos los tuyos hacia lo que no constituye una convicción absoluta y que puede acabar en error. Gracias por compartir con nosotros tus experiencias.


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José Luis Montes

El autor de éste blog, así como del libro homónimo, quiere mantener a través de este espacio una relación continuada con los lectores y asistentes a sus conferencias. José Luis Montes ha sido durante más de veinte años directivo de multinacionales y empresario de éxito, al mismo tiempo que escritor, conferenciante, consultor y dirigente de organizaciones sectoriales. Un buen día decidió ser feliz. En la actualidad sigue desarrollando una intensa actividad como escritor, conferenciante y coach, combinándolo con la colaboración y el asesoramiento a varias ONGs y fundaciones. Además, y de forma muy especial, dirige la organización sin ánimo de lucro Movimiento Wikihappiness, del que es fundador, el cual experimenta un fuerte crecimiento y es su plataforma principal para cumplir su sueño: dedicar su vida a mejorar el mundo. Es también un montañero experimentado y una persona exigente en su búsqueda de un desarrollo personal y espiritual coherentes.

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