Querido San Pedro, dos puntos …

Querido San Pedro:

No nos conocemos aún (no está en mis planes, y espero que tampoco en los tuyos, conocernos a corto plazo), pero me animo a escribirte por un asunto que me tiene bastante preocupado. Disculpa si te tuteo, pero es que he visto algunas fotos tuyas y pareces un tipo cálido y campechano … espero que seas también razonable.

Verás, me dicen algunos amigos que de esto saben que eres el máximo responsable ahí, en el Cielo, en las cosas de los fenómenos meteorológicos. Y es que ando un poco mosca con todo eso, sabes? Corre por aquí abajo un caballero, de nombre Al Gore (que con ese apellido solo podía dedicarse a cosas de mucho miedo) que predica sobre una cosa muy mala llamada “cambio climático”. No hace falta dar muchas explicaciones al respecto porque el mismo nombre lo dice todo: parece que el clima está cambiando y que es culpa de los humanos.

Por lo que se ve, el tal “cambio climático” está provocando muchas cosas fatales y, entre ellas, un montón de maremotos, huracanes, tormentas muy serias y sequías más serias aún. Y yo me imagino que todo eso es una especie de aviso que nos estás enviando de que la cosa va en serio y de que a ver si cuidamos las cosas que nos habéis dejado en usufructo (que no en propiedad) porque si no vamos a tenerlas muy magras el planeta éste en general, y la humanidad (lo escribo en minúscula porque no creo que nos hayamos ganado ser escritos en mayúscula) en particular.

Y ahí es donde viene mi perplejidad y, hasta podría decir, mi mosqueo: yo, que a falta de inteligencia soy muy observador, veo que cada vez que hay una catástrofe climática de esas los que mueren o padecen son los pobrecicos, que por no poder no han hecho ná. Y los que si que cambian el climático ese, los que conducen cochazos contaminantes o poseen industrias asquerosas o mandan talar selvas enteras para poder cambiarse de avión privado, a esos no les cae una gota encima ni se les ensucian los zapatos.

A ver, las cosas claras, que yo no quiero meterme en tu trabajo, eh? Hasta ahí podíamos llegar, que uno da para lo que da. Pero, si me lo admites, si que te pediría un poquito más de puntería. Si hay que provocar catástrofes para que nos enteremos de lo burros que somos, pues las provocas. Pero no podrías pedirle al del cañón que apunte un poquito mejor y que deje a los que ya son desgraciados con su nivel de desgracia y le de en medio de la panza (por no decir en otro sitio) a los que el amigo Gore dice que son los culpables de esto?

Eh! Las cosas como son! Que si nosotros, los curritos de a pie de los países llamados (llamados por nosotros, claro) “civilizados”, tenemos que recibir, pues recibimos, eh? Pero a los pobres déjalos, hombre, que solo les faltaban los huracanes que provocamos nosotros.

A veces pienso si no hubiera sido mejor que ganaran los indios, que lo de la Madre Tierra lo tenían muy clarito, en vez de los vaqueros …

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José Luis Montes

El autor de éste blog, así como del libro homónimo, quiere mantener a través de este espacio una relación continuada con los lectores y asistentes a sus conferencias. José Luis Montes ha sido durante más de veinte años directivo de multinacionales y empresario de éxito, al mismo tiempo que escritor, conferenciante, consultor y dirigente de organizaciones sectoriales. Un buen día decidió ser feliz. En la actualidad sigue desarrollando una intensa actividad como escritor, conferenciante y coach, combinándolo con la colaboración y el asesoramiento a varias ONGs y fundaciones. Además, y de forma muy especial, dirige la organización sin ánimo de lucro Movimiento Wikihappiness, del que es fundador, el cual experimenta un fuerte crecimiento y es su plataforma principal para cumplir su sueño: dedicar su vida a mejorar el mundo. Es también un montañero experimentado y una persona exigente en su búsqueda de un desarrollo personal y espiritual coherentes.

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