El Test Gandhi

Mohandas Karamchand Gandhi, mundialmente conocido como Mahatma (que significa “Alma Grande”) Gandhi fue un gigante con la apariencia de un ser pequeño.

No era poderoso, ni fuerte, ni rico, ni guapo … pero fue capaz de soñar y de llevar a cabo una enorme transformación, que de hecho alcanza a nuestros días y a muchas de nuestras realidades cercanas.

Y fue capaz de hacerlo porque, entre otras cosas, vivió de forma coherente consigo mismo de forma persistente contra viento y marea.

Nunca malgastó fuerzas en excusas sino que invirtió su férrea voluntad en dar pasos al frente.

Nunca se dejó caer en la duda sino que reforzó su autoconfianza.

Nunca hizo caso a los apóstoles del “no puedes” sino que se rodeó de seguidores de la doctrina del “juntos si podemos”.

Escribió su autobiografía … y la tituló “Mi vida es mi mensaje”.

Porque Gandhi hablaba cuando era necesario y decía lo que pensaba y defendía aquello en lo que creía. Pero, sobretodo, actuaba. Para él la palabra, sin acción coherente, no es más que aire que vibra un instante.

Gandhi repetía a quien quería escucharle: “se tu el cambio que deseas ver en el Mundo”. Cuando alguien venía a quejársele de la situación, de la acción de los políticos o de los poderosos, de un vecino o de su pareja, Gandhi repetía “se tu el cambio, no te quejes, actúa y se tu el cambio que quieras ver en el Mundo”.

Si Mahatma pudiera escucharnos y hablarnos, quizá nos diría: la sociedad que tenéis es como el enfermo de cáncer que se queja de su salud, de los médicos y de los cuidados de su familia … pero sigue fumando.

Sois, nos diría acaso, como aquel que sostiene con sus manos juntos los dos extremos de una vara para convertirla en rueda, y se queja amargamente cuando al rodar ésta le aplasta.

Alma Grande, sintiendo por Amor en su corazón la pena en toda su dimensión de vernos padecer por nuestra incoherencia, nos alentaría: “sed vosotros el cambio que deseáis ver en el Mundo”. Tened la valentía y la fortaleza de ser el cambio, o la dignidad y la coherencia de no quejaros.

Porque no son los poderosos, ni las fuerzas ocultas, ni los políticos ni los ladrones los que ensucian el Mundo de destrucción, de injusticia, de avaricia, de tortura ni de fealdad.

Es nuestra cobardía, nuestra pereza, nuestra inseguridad y nuestro egoísmo quien lo hace.

Hace falta valentía, fortaleza y convicción, generosidad, amor y constancia para ser libre.

Gandhi y muchos millones de indios, con infinitamente menos recursos que nosotros, fueron capaces de tener todo eso. “Mi lucha prosiguió incluso cuando estaba entre rejas”, dejó escrito Gandhi.

Nosotros no hace falta que lleguemos a tanto. Nuestro cambio requiere, apenas, una millonésima parte de la fuerza que necesitó el suyo.

Ser nosotros el cambio que queremos ver en el Mundo requiere, apenas, mirar la composición de los productos que compramos cuando vamos al super. Requiere leer y escuchar, aprender y actuar coherentemente. Requiere preguntarnos y preguntar cómo se ha producido aquello que compramos. Requiere consumir lo que necesitamos, no lo que necesita nuestro ego. Requiere tratar con respeto para ser respetado, examinar con espíritu crítico lo que nos cuentan, confiar pero tener memoria. Requiere dar, al menos, lo que nos sobra, y aún eso será poco pero será bastante. Requiere disfrutar del dar en lugar de amargarnos por no recibir. Requiere mirarnos al espejo antes de culpar o criticar al otro. Requiere, sin duda, escoger siempre ser cuando se contraponga a tener. Requiere perdonar y sentir la pena del otro en vez de culparlo. Requiere atreverse a ser en lugar de conformarse con no arriesgarse a ello. Requiere escuchar activamente mucho más que hablar, pero también después decir lo que de corazón piensas, y hacerlo con Amor.

Requiere elegir y hacernos responsables de nuestras elecciones.

Ese es el Test de Gandhi: si haces de tu vida un pequeño cambio, formarás parte de la solución. Si no, serás parte del problema. Hallarás mucha felicidad en el camino de la primera opción. Generarás mucho sufrimiento propio y ajeno si sigues los pasos de la segunda.

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José Luis Montes

El autor de éste blog, así como del libro homónimo, quiere mantener a través de este espacio una relación continuada con los lectores y asistentes a sus conferencias. José Luis Montes ha sido durante más de veinte años directivo de multinacionales y empresario de éxito, al mismo tiempo que escritor, conferenciante, consultor y dirigente de organizaciones sectoriales. Un buen día decidió ser feliz. En la actualidad sigue desarrollando una intensa actividad como escritor, conferenciante y coach, combinándolo con la colaboración y el asesoramiento a varias ONGs y fundaciones. Además, y de forma muy especial, dirige la organización sin ánimo de lucro Movimiento Wikihappiness, del que es fundador, el cual experimenta un fuerte crecimiento y es su plataforma principal para cumplir su sueño: dedicar su vida a mejorar el mundo. Es también un montañero experimentado y una persona exigente en su búsqueda de un desarrollo personal y espiritual coherentes.

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