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El Gran Cambio será la suma de millones de pequeñas transformaciones

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Cada vez somos más los que miramos este Mundo con disgusto. Querríamos que fuera de otra forma! Con lo bueno del actual, pero sin hambre y con paz, sin ignorancia y con cultura, sin egoismo y con amor …

Y muchos esperan que la situación la arreglen los políticos o los héroes o … alguien, una o pocas personas, poderosos a sus ojos, lejanos e intangibles. Pero, con desesperanza, saben que no va a ser así. Que nadie, por muy poderoso que sea, puede arreglarlo solo. Que, además, muchos poderosos son los principales interesados en que las cosas permanezcan como están, o bien están ellos mismos atrapados en este sistema.

Pero yo creo que las cosas pueden cambiar. Lo que pasa es que, para que el Mundo sea diferente, nosotros debemos ser diferentes. El cambio empieza por nosotros mismos. Puede ser gradual, puede empezar poquito a poco, con modestos pasitos, pero el cambio se producirá cuando nosotros cambiemos.

Porque el Mundo es la suma de todos nosotros, de nuestras acciones, y también de nuestras inacciones. Porque, como Ghandi decía, “se tú el cambio que quieras ver en el mundo”.

Porque la energía más poderosa de la Tierra es la suma de millones de pequeños actos, de pequeñas voluntades, de pequeñas pero persistentes formas de actuar. Y, además, recibimos multiplicado lo que hacemos, lo que damos, así que ese pequeño cambio nuestro genera una corriente poderosa, invisible e imparable de fuerza transformadora que, ¡encima!, nos vuelve de forma positiva y multiplicada, beneficiándonos a la vez que mejoramos el Mundo.

Se tú el cambio que quieras ver en el Mundo.

Sonríe con sinceridad por las mañanas a los que te rodean, aún si no los conoces. Y recibirás sonrisas, te rodeará cada vez más un ambiente cálido y positivo, que se extenderá aún sin que tu lo veas, porque llegará lejos de ti tu influencia. Y volverá a tí en forma de cálida alegría. Hazlo un día tras otro, y llegará el cambio. Si todos sonriéramos de corazón a todos los que nos rodean, mucha infelicidad desaparecería y mucha paz se extendería.

Antes de pensar, decir o hacer algo, lo que sea, pregúntate si es bueno. Si aporta algo bueno al mundo, si quien lo va a oir o recibir va a ser más feliz o más desgraciado después de tus palabras o tus obras. Y si éstas provocan efectos buenos, hazlas. Y si van a hacer que alguien se sienta peor, no importa quien ni por qué, evita hacerlo o busca otra manera que no genere sufrimiento. Si todos transformáramos nuestros pensamientos, palabras y obras en algo que generara bienestar y evitáramos las que producen dolor, el Mundo sería infinitamente mejor. Y nosotros seríamos los primeros beneficiados.

Todos llevamos dentro un interruptor de dos posiciones: la de dar y la de recibir. Y solemos tenerlo puesto en esta última posición. Hace tanto tiempo, puede que desde niños, que lo tenemos en “RECIBIR”, que ya está el mecanismo incluso oxidado y parece que permanentemente esperamos recibir. Probemos a ponerlo en “DAR”, sin esperar nada a cambio. Hagamos esa transformación personal, demos a los demás por el simple y profundo placer de dar. Pero no me refiero a “dar cosas”, o al menos no solo a eso, sino a “dar” en toda la extensión de la palabra. Hacer las cosas pensando en cómo benefician a los demás, dar cuando nos piden y cuando no lo hacen pero percibimos que lo necesitan: nuestro tiempo, nuestro cariño, nuestra escucha, nuestras cosas, nuestro hombro, nuestro sudor y nuestro amor. Da, y recibirás multiplicado por cien a cambio. Por el placer de dar, de estar ahí cuando te necesitan, sin esperar nada.

Hay muchas más cosas que podemos y que debemos de hacer, y que transformarían el Mundo. Por ejemplo, consumir consciente y responsablemente. Porque la naturaleza, los animales o nuestra salud está como está porque consumimos sin querer saber lo que hay detrás de esas decisiones de compra. Porque compramos sin querer saber cómo se ha producido lo que estamos adquiriendo, por pereza y por temor a saber, por ejemplo.

O porque compramos las camisetas de un jugador de fútbol, leemos los periódicos que lo ensalzan o vamos a verlo donde sea necesario, y con eso hacemos millonarios a varias personas (sumando, ahí si, nuestros millones de pequeños granitos de arena, que juntos son una millonada), y no nos preguntamos … ¿cómo se han producido esas camisetas? ¿han cobrado un salario justo los productores de la materia prima? ¿y los que la han tejido, o teñido, o importado? Y, sin ir tan lejos de nuestras fronteras, ¿las personas que las traen a nuestro país, las que contabilizan esas facturas, las que las transportan, las que despachan las camisetas en las tiendas, las que las han empaquetado y desempaquetado, cobran salarios justos o son una pieza más de la pobreza inmensa necesaria para que unos pocos sean inmensamente ricos?

Y nosotros, con nuestras pequeñas decisiones de compra, decidimos. Decidimos que unos animales sean torturados. Decidimos que unas familias trabajen de sol a sol, incluyendo a sus niños, para producir el café los 10 céntimos más baratos que nos permiten luego cambiar la tele de plasma cuando no lo necesitamos. Y así todo: nosotros, juntos, decidimos.

Cambiar el Mundo no vamos a hacerlo de hoy para mañana. Pero ellos, los héroes o los “poderes”, tampoco.

El Mundo solo va a cambiar si nosotros, los millones de personas ordinarias, cambiamos.

Pequeñas cosas, empezando por quizá sonreir sinceramente por las mañanas. Y, luego, seguir y seguir y seguir. Y sumar, y sumar y sumar. No es difícil si lo hacemos poco a poco. Y se notan los efectos al cabo de poco tiempo.

Y no hay otro modo.

Cambia en ti lo que quieras ver cambiado en el Mundo.

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José Luis Montes

El autor de éste blog, así como del libro homónimo, quiere mantener a través de este espacio una relación continuada con los lectores y asistentes a sus conferencias. José Luis Montes ha sido durante más de veinte años directivo de multinacionales y empresario de éxito, al mismo tiempo que escritor, conferenciante, consultor y dirigente de organizaciones sectoriales. Un buen día decidió ser feliz. En la actualidad sigue desarrollando una intensa actividad como escritor, conferenciante y coach, combinándolo con la colaboración y el asesoramiento a varias ONGs y fundaciones. Además, y de forma muy especial, dirige la organización sin ánimo de lucro Movimiento Wikihappiness, del que es fundador, el cual experimenta un fuerte crecimiento y es su plataforma principal para cumplir su sueño: dedicar su vida a mejorar el mundo. Es también un montañero experimentado y una persona exigente en su búsqueda de un desarrollo personal y espiritual coherentes.

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